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Dentro del género de los bullet heaven o survivors-like hay un referente indiscutible: Vampire Survivors. Pues bien, Jotunnslayer: Hordes of Hell toma esa fórmula y la adapta con mucho acierto a la mitología nórdica. Desarrollado por GamesFarm y publicado por Grindstone Games, cada escenario nos enfrenta a hordas de enemigos hasta derrotar al Jotun final. Superar los mapas en distintas dificultades desbloquea nuevas clases y dioses, que aportan habilidades como el martillo de Thor o las valquirias de Freya. Su jugabilidad sigue la fórmula clásica del género: los ataques son automáticos y cada subida de nivel ofrece dos o tres mejoras entre las que elegir para construir tu personaje. El componente RNG tiene un peso importante, ya que las opciones disponibles y el número de rerolls son limitados. Lejos de ser un defecto, es una de las mecánicas que hacen que cada partida obligue a adaptarse sobre la marcha en lugar de perseguir siempre la misma build. Además, el oro obtenido durante las partidas sirve para mejorar de forma permanente los atributos de cada dios desde el menú principal, ofreciendo una progresión constante que invita a seguir jugando. La sensación de avanzar nunca desaparece gracias al desbloqueo de nuevas clases, dioses y mejoras permanentes, mientras que el aumento de dificultad introduce enemigos y desafíos que obligan a adaptar la estrategia. Como punto menos positivo, algunas clases se sienten algo más fuertes que otras y ciertas habilidades parecen estar pensadas para un personaje o situación concreta, por lo que hay habilidades que casi nunca apetece escoger. Es un aspecto mejorable, aunque en ningún momento llega a estropear la experiencia. En resumen, Jotunnslayer: Hordes of Hell es un juego muy recomendado para cualquier aficionado al género. Su gameplay es adictivo, la progresión está muy bien planteada y la ambientación nórdica le aporta personalidad propia. Creo que es uno de esos juegos que merece mucha más atención de la que ha tenido