Mi gran sorpresa de 2025
2025 estuvo hasta arriba de títulos inmaculados y de todos ellos hemos oído hablar: Kingdom Come Deliverance 2, Hades 2, Blue Prince, Silksong, Expedition 33… Pero en mi humilde opinión, la gran sorpresa fue Baby Steps, y creo que no se habla tanto de este juego como se debería.

Sus creadores son Gabe Cuzzillo, Maxi Boch, y Bennett Foddy que ya habían firmado juntos Ape Out (2019), y a Foddy por separado le conocíamos de títulos como QWOP (2008) o Getting Over It (2017), y este último me parece relevante para entender la dirección del juego. En cuanto a la ambientación/historia (aunque, de alguna forma, es lo menos relevante del juego) Controlamos a Nate, un nini de 35 palos que está viendo One Piece (sí, One Piece) en el sótano de sus padres y, aparentemente porque sí, se teletransporta a un mundo extraño en el que viven unos hombres-caballo nudistas (que sospecho tienen su inspiración en Polilla y el circo de Stromboli de Pinocho). Todo es muy raro y absurdo y refleja a la perfección que el protagonista ha salido de su zona de confort incomodando al jugador con cada conversación y sobre todo, con cada herramienta que nos ofrecen y que el bueno de Nate decide rechazar porque es incapaz de aceptar ayuda de un desconocido (me habría venido genial ese mapa…) Baby Steps trata ‘solo’ de andar, y eleva esta mecánica (la más mundana de cualquier juego que jamás se haya hecho) a unas cotas difícilmente sospechables. No nos da herramientas ni power-ups, confía en nuestra habilidad para sortearlas usando tan solo los descalzos pies de Nate. No hay un ‘porqué’ o un ‘para qué’ en esta historia, solo la supuesta cima de una supuesta montaña, estáis solos tú y Nate, un paso y luego otro y luego otro... Controlamos cada pie con un gatillo y eso es todo lo que necesitamos, porque detrás de todo lo incómodo, el absurdo y la porquería de este mundo se esconde un trabajo de ingeniería brutal, en el que cada interacción con un obstáculo es única, cada centímetro que eres capaz de avanzar con esos pies inexpertos y cada grado que giras la cámara puede marcar la diferencia entre salir del infierno o caer de vuelta en él. En términos de movilidad, Baby Steps se ríe de todo lo que has jugado y convierte el acto de caminar en un reto que jamás te imaginaste. Entra en la categoría de “walking simulator” siendo consciente de lo que esto implica, pero coge el concepto y lo convierte en otra cosa: “El Simulador de Bipedismo Definitivo”, te garantizo que, después de unas horas jugando a esto, el próximo juego que cojas se te va a hacer un poco raro los primeros minutos Creo que hasta aquí te he dado un buen puñado de razones para que le des una oportunidad, pero todo lo que he dicho hasta ahora no es nada comparado con el diseño del mundo (de un tamaño gargantuesco). Está a un nivel de diseño muy cercano a Breath of the Wild y de hecho estoy seguro de que hay mucha inspiración en su manera de decirle al jugador dónde tiene que ir sin usar una sola indicación. Este juego sabe que has jugado a otros muchos juegos antes y se comunica directamente con tu cerebro gamer, conoce los códigos que usas para orientarte y con un solo vistazo basta para saber hacia dónde ir, siempre verás una luz a lo lejos, una forma extraña en el horizonte o una farola en medio del campo que le gritarán a tu instinto “¡es por aquí!”. Y, en la mayoría de los casos, es por ahí, pero de vez en cuando utiliza esto a su favor para darte falsas pistas y caminos que en cualquier otro juego serían atajos, pero no aquí, aquí no llevan literalmente a ningún sitio. Esto es porque el juego quiere que te rías, pero también quiere echarse unas buenas risas a tu costa y te induce a un estado de desconfianza que, una vez más, refleja a escala 1:1 lo que está sintiendo Nate en ese mundo. Ya te he hablado del diseño del mundo, pero ahora te voy a hablar del diseño de las distintas secciones del juego, todas ellas diseñadas con un cariño y un buen gusto difíciles de encontrar, y con mucha variedad de dinámicas entre un bioma y otro (no es lo mismo caminar por un agradable césped recién cortado que por un montón de barro mezclado con estiércol de hombre-caballo). Y luego tenemos los retos opcionales, difíciles y raros y cuyo ratio de riesgo/recompensa es escaso como poco, más allá de la satisfacción personal, no te doy más detalles porque prefiero que lo experimentes por tu cuenta. En conclusión, ¿recomiendo este juego? Por supuesto, ¿soy consciente de que no es para todo el mundo? Absolutamente. Mi experiencia con Baby Steps fue extraña, frustrante y gratificante casi a partes iguales. Los primeros 30 minutos me resultaron muy ortopédicos y a lo largo de la aventura tuve muchos momentos de querer matar a Nathan (uso su nombre completo cuando estoy enfadado con él), y de hecho supliqué a un par de colegas que vinieran a jugar conmigo (recomiendo que tengas a alguien cerca para pasarle el mando de vez en cuando. Pero alzarme victorioso sobre esas cumbres hizo que cada pasito de bebé mereciese la pena y me sintiese profundamente orgulloso de este agradable personajillo y, por qué no decirlo, de mí mismo. Durante el camino solo quería que terminase, pero cuando terminó, el viaje se me hizo corto y deseé haberme perdido un poco más por la inmensidad del mundo y todos los caminos que se me habían ofrecido (así que me lo volví a empezar), así que dale una oportunidad a Baby Steps y, sobre todo: Disfruta el viaje.

