La biblioteca es tu estantería: lo que has jugado, lo que estás jugando y lo que quieres jugar. Ahí guardas cada ficha, con su estado y tus notas, en vez de depender de una lista suelta.
Separas jugados, en curso y pendientes.
Abres la ficha de un juego y dejas tu reseña al lado.
La misma biblioteca alimenta el diario y las listas.