Resonance tenía bastante fácil haber sido simplemente otro A Plague Tale. Cambiar de protagonista, contar una historia anterior a Amicia y Hugo y seguir explotando la misma fórmula. Por suerte, Asobo ha preferido hacer algo bastante más interesante.
Esta tercera entrega funciona como precuela y pone el foco sobre un personaje que ya conocíamos de Requiem. Pero el cambio importante no está solamente en quién protagoniza la aventura, sino en cómo se juega.
Los dos anteriores estaban mucho más ligados al sigilo. Aquí sigue existiendo, pero Resonance quiere que te pegues más.
Tenemos parrys, bloqueos, esquivas y avisos que permiten reaccionar a los ataques enemigos. El resultado es un juego bastante más directo y dinámico, algo que personalmente le sienta muy bien a la saga.
Eso no significa que el combate sea perfecto.
De hecho, probablemente sea uno de sus puntos más mejorables. Hay más mecánicas, pero los enfrentamientos siguen siendo bastante simples y llega un momento en el que puedes solucionar muchas peleas atacando constantemente hasta cargarte a todo lo que tienes delante.
Hay una buena base, pero le falta algo de profundidad.
Donde cuesta bastante más encontrarle problemas es cuando empiezas a mirar alrededor.
Visualmente es, sin demasiadas dudas, el A Plague Tale más espectacular de los tres. Escenarios enormes, iluminación, ruinas, vegetación y una ambientación mediterránea que consigue diferenciar esta entrega muchísimo de las anteriores. La Isla del Minotauro es uno de los grandes protagonistas de la aventura y el juego aprovecha su mitología y arquitectura para construir algunos de sus mejores momentos.
Aunque hay una tradición que parece imposible de abandonar en los videojuegos modernos: puedes tener una iluminación espectacular, texturas increíbles y escenarios que parecen una fotografía... y después alguien se gira y el pelo decide que pertenece a otro videojuego.
También hay bastante diferencia entre sus modos gráficos. Priorizar la calidad hace que el movimiento pueda sentirse algo tosco, mientras que el modo rendimiento resulta bastante más agradable si prefieres jugar a 60 fps.
Pero si hay algo que hace especialmente interesante a Resonance es cómo utiliza la mitología para ampliar el universo de A Plague Tale.
La historia mezcla elementos que ya conocíamos alrededor de la mácula con nuevos mitos y misterios, consiguiendo que esta precuela tenga algo propio que contar en lugar de limitarse a rellenar huecos entre juegos.
Y funciona.
Conocer mejor a Sophia y descubrir cómo encaja todo con lo que posteriormente viviríamos junto a Amicia y Hugo hace que la historia gane muchísimo conforme avanzan las horas.
A eso hay que sumarle una banda sonora magnífica, probablemente uno de los apartados más destacados de toda la aventura. La música sabe cuándo quedarse detrás acompañando la exploración y cuándo ponerse en primer plano para darle todavía más fuerza a una escena.

