The Alters sucede en un futuro próximo en el que se descubre un nuevo material, el Rapidium, presente en un único Planeta sin nombre donde sucede toda la acción. Tú controlas a Jan Dolski, el único superviviente de la tripulación en el accidente al llegar al Planeta y que necesita usar el ordenador cuántico, que le permite clonar nuevas versiones de si mismo a partir de alterar decisiones pasadas de su vida y generar líneas temporales alternativas.
Es un juego con una premisa bastante novedosa y que la explota a la perfección en todas sus facetas: los Alters son el punto central tanto del gameplay como de la narrativa.
Otro factor muy interesante es "el ambiente como personaje" ya que el Planeta en el que se desarrolla la acción se plantea como nuestro auténtico enemigo: un ambiente hostil en el que la radiación del Planeta, las anomalías y las condiciones climáticas nos obligan a ir hacia adelante constantemente si no queremos perecer en el intento.
En cada acto tenemos que resolver un problema que nos plantea el Planeta y nos da algo más de información al respecto y hacer que nuestra relación con el mismo esté en constante cambio.
La gestión de recursos está muy bien balanceada hasta el último acto, poniendo especial atención a la gestión del tiempo: el game-loop está organizado por días, cada día tienes un tiempo limitado para realizar las acciones que necesites y tienes un límite de días en cada acto del juego para completar las misiones y avanzar al siguiente acto. Esto le da al juego una sensación de urgencia muy necesaria en un juego de gestión de recursos como este, que podría resultar lento y una razón narrativa para hacer lo que estamos haciendo.
Un punto muy interesante del juego son las "anomalías" extrañas entidades que viven en el Planeta y que le dan al juego un punto de terror con algunas secciones bastante agobiantes que sirven de contrapunto a la vida tranquila en la base.
A nivel narrativo el juego no plantea nada nuevo en sus historias, pero sí en su manera de contarlas, con la narrativa ramificada de las distintas versiones de Jan, cada una con una personalidad, psicología y filosofía de vida muy marcada por sus distintas "vivencias". Con esto nos plantea diversos dilemas sobre la identidad, la autoaceptación y "qué significa ser alguien", o, bueno, simplemente " qué significa ser".
No nos cuenta nada que no hayamos visto, pero nos lo cuenta desde una perspectiva muy humana y con mucha sensibilidad, mucho sentido del humor y que nos obliga a practicar la empatía en todo momento al preguntarnos "según lo que sé del protagonista y de esta versión del mismo ¿qué le gustaría escuchar en este momento? ¿una broma o tal vez un comentario profundo? ¿si le digo que cuento con él, le generará ansiedad o confianza?
Es un juego muy especial y con mucha personalidad en el que se nota que el estudio puso mucho cariño y con valentía, creo que varios recursos del juego, como algunas secciones muy lineales, por ejemplo, o alguna cinemática con un toque especialmente cómico (recomiendo ver todas las "películas" coleccionables) que perfectamente podrían no haber funcionado, porque están, aparentemente, fuera de lugar. Pero no es así, funcionan como un tiro.

